Nuestra madre y su impacto en nuestras vidas
Estar formada como psicóloga y biografadora humana no me vuelve inmune al trabajo y la indagación personal. Al contrario. Si pretendo ser una buena acompañante de procesos personales, mi trabajo personal constante es absolutamente necesario… y bueno, esta semana me di cuenta de que aún sigo y seguiré trabajando la relación con mi madre. Sobre todo, con mi madre interna.
Mi madre real, la de carne y hueso, aún vive y le agradezco a la vida que así sea. Mi madre me tuvo muy joven, a sus casi dieciocho años, así que hoy que yo tengo cuarenta y nueve, mi madre está a punto de cumplir sesenta y siete y no sé si te parezcan muchos o pocos, pero yo siempre la he visto y sentido muy joven.
Probablemente has escuchado por allí que «hay que sanar la relación con mamá», pero más allá de hacer un reel que promueva esto, te quiero contar que ese trabajo no es de unos minutos ni de unas cuantas sesiones de terapia. Hoy me atrevo a decir que es un trabajo de por vida, ¡pero que esto no te desanime! porque es un trabajo que, si lo tomamos con el compromiso adecuado, irá dando frutos que se notarán en bienestar y amorosidad en todas nuestras relaciones y áreas de la vida.
La primera vez a mis veintisiete ó veintiocho años que Raquel mi psicóloga, con quien recién acababa de iniciar psicoterapia me dijo «ah, tu madre era una niña!» me dolió, pero luego fui comprendiendo a qué se refería. O sea, aunque nuestra madre haya sido violenta o maltratadora o lejana o cruel, etc., o lo que cada uno de nosotros haya vivido, está en nuestra naturaleza amarla. De niños, dependemos de sus cuidados para sobrevivir.
Y es que en general, necesitamos hacer frente a la culpa y dejar de proteger a mamá para poder mirar la realidad emocional de mamá cuando fuimos niños. Seguramente esto no sucederá de un día para otro, pero si nos atrevemos a atravesar ese sentimiento pegajoso e inservible como es la culpa, de la mano de nuestro beiachadora o psicólogo entrenado, podemos ir transitando el doloroso camino hasta llegar al otro lado donde nos daremos cuenta de que nada grave sucede cuando aceptamos el desamor de mamá. Al contrario, nos llena de alivio porque entonces ahora sí coinciden «el video con el sonido» de nuestras sensaciones internas VS lo que mamá fue y nos dio de verdad.

Y algo importante es que a veces no estamos preparados aún para hacer este trabajo y está bien. La relación con nuestra madre es muy compleja y marca nuestra estructura interna y nuestra psique de maneras que casi ninguna otra relación lo hace. No es cualquier cosa. Y agrego que, si en algún momento decides hacer esta labor, te aseguro que tu vida tomará otro rumbo para mejorar tu autoestima y tus relaciones en general.


Esta semana tuve una experiencia en un vínculo que me dolió y además, mientras escuchaba las clases semanales de Laura Gutman, volví a tocar esa herida por la ausencia o carencia emocional de mi madre. O sea, pude ligar ese dolor de la relación (actual) con el dolor que viví de niña (del pasado). Hoy sé que de verdad mi madre me dio lo que pudo, pero mi niña interna a veces aún le reclama. Una cosas que hago es dejarme sentir y llorar si lo necesito; escribir, platicar con mi pareja, una amiga o mi terapeuta. Esto me ayuda muchísimo para transitar el dolor y volver a acomodarme internamente. Luego, también se activa en mí otro recurso: el ser yo mi propia madre interna para mi niña y entonces me hablo a mi misma de manera amorosa y compasiva. A la vez busco acompañarme y recordarme que estoy aquí, que ya crecí, que en mi presente yo me cuido y hay personas a mi alrededor que también me sostienen y acompañan.

En los siguientes posts te contaré más sobre lo que representa nuestra madre en nuestra psique y estructura interna para que vayamos sensibilizándonos más sobre el importantísimo trabajo que es y necesitamos realizar en relación con nuestra madre. Por ahora, te dejo con una tarea : )
Pregúntate y ve si puedes responder: ¿qué significa ser una buena madre? ¿qué hace una buena madre? ¿qué te hubiera gustado recibir de tu madre y no pudiste tenerlo? ¿qué te dolió de tu madre, aunque secretamente te lo guardes?
Seguimos! Te mando un abrazo muy fuerte!